En un movimiento que ha levantado serias preocupaciones en los círculos políticos de Washington, Apple ha establecido una alianza con Alibaba para integrar funciones de inteligencia artificial (IA) en sus dispositivos iPhone en China. Esta decisión, aunque estratégica desde el punto de vista comercial, ha generado un debate político, ético y de seguridad nacional sobre el papel de las tecnológicas estadounidenses en el desarrollo de la IA global.
Apple Intelligence: un gigante con límites geográficos
Apple anunció recientemente su nueva suite de funciones basadas en inteligencia artificial bajo el nombre de Apple Intelligence, un conjunto de herramientas que integran modelos de lenguaje, asistentes inteligentes y análisis predictivo dentro del ecosistema iOS.
Para su implementación global, Apple se asoció con OpenAI, integrando ChatGPT en sus dispositivos. Sin embargo, como OpenAI no puede operar legalmente en China debido a las restricciones impuestas por el gobierno de ese país, Apple se vio obligada a buscar un socio local.
Alibaba entra en escena
Luego de conversaciones con empresas como Baidu, Tencent y DeepSeek, Apple habría optado por Alibaba, concretamente su modelo de lenguaje Qwen, un sistema de IA de código abierto que ha mostrado avances notables en el procesamiento de lenguaje natural.
Aunque Apple aún no ha confirmado oficialmente la alianza, ejecutivos de Alibaba ya han hecho comentarios públicos que prácticamente confirman la colaboración. Esto ha generado inquietud en Washington, donde varios funcionarios han comenzado a presionar a Apple para obtener detalles sobre el acuerdo.
Preocupaciones desde el Capitolio
Legisladores estadounidenses y funcionarios de inteligencia temen que esta colaboración pueda fortalecer la infraestructura de inteligencia artificial del gobierno chino. Si Apple comparte datos de usuarios, incluso de forma indirecta o anónima, podría estar ayudando sin querer al Partido Comunista Chino a perfeccionar sus propios modelos de IA.
El representante Raja Krishnamoorthi, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara, calificó el acuerdo como "extremadamente preocupante". Según él, se corre el riesgo de que empresas estadounidenses estén alimentando a sus propios competidores tecnológicos y estratégicos.
Greg Allen, director del Centro Wadhwani de IA del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, añadió: “Estados Unidos está en una carrera de inteligencia artificial con China, y simplemente no queremos que las empresas americanas ayuden a las chinas a correr más rápido”.
¿Quién tiene el control?
Uno de los aspectos más delicados es la posible entrega o filtración de datos de los usuarios chinos a través de estos modelos. Aunque Apple ha sido históricamente firme en su política de privacidad, en China ha tenido que hacer concesiones, como el alojamiento de datos en servidores locales supervisados por empresas estatales chinas.
La combinación de un modelo de lenguaje creado por Alibaba con dispositivos Apple podría abrir nuevas puertas para la vigilancia digital en un país ya fuertemente criticado por su sistema de control social y censura digital.
Alibaba y sus vínculos con el gobierno chino
Alibaba ha estado en el radar de las agencias estadounidenses desde hace años, no solo por su poder comercial, sino por sus supuestos vínculos con el Ejército Popular de Liberación de China y con agencias de ciberseguridad estatales. En el pasado, ya se ha discutido la posibilidad de restringir el acceso de empresas chinas de IA al mercado estadounidense, y esta nueva alianza podría acelerar ese proceso.
El Departamento de Defensa, junto con agencias de inteligencia, estaría considerando añadir a Alibaba a la "lista negra" de compañías con las que se prohíbe la colaboración tecnológica desde Estados Unidos.
Apple en una encrucijada
La empresa de Cupertino no está en una posición cómoda. Las ventas de iPhone en China han disminuido considerablemente en los últimos trimestres. Dado que este país representa uno de sus mercados más importantes, Apple necesita mantener su presencia allí para sostener su crecimiento.
Con el lanzamiento del próximo iPhone previsto para el otoño de 2025, Apple se ve presionada a resolver esta controversia antes de que se convierta en un problema mayor tanto para sus relaciones públicas como para sus finanzas.
Implicaciones más allá de Apple
Este caso podría sentar un precedente para otras empresas tecnológicas estadounidenses que desean hacer negocios en China sin sacrificar sus valores fundamentales o exponerse a sanciones. También podría convertirse en un punto de inflexión en la creciente “guerra fría tecnológica” entre EE.UU. y China.
Además, la presión por parte de los legisladores estadounidenses podría llevar a nuevas regulaciones sobre cómo las empresas de Silicon Valley operan en el extranjero, especialmente en países con regímenes autoritarios o con historiales cuestionables de derechos humanos y privacidad.
¿Y ahora qué?
Por el momento, Apple no ha proporcionado una fecha específica para el lanzamiento de Apple Intelligence en China ni ha explicado cómo funcionarán los modelos locales en sus dispositivos. Si opta por seguir adelante con Alibaba, podría enfrentar sanciones, una pérdida de confianza en EE.UU. y, paradójicamente, una vigilancia aún más estricta en China.
La tecnología nunca ha sido neutral, y la inteligencia artificial mucho menos. En la intersección entre el comercio, la ética y la geopolítica, Apple deberá tomar decisiones que no solo afectarán su futuro como empresa, sino también el de la privacidad digital y la soberanía tecnológica en el siglo XXI.

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