China ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para transformar su sistema judicial mediante el uso de inteligencia artificial (IA). De acuerdo con una directiva emitida por el Tribunal Supremo del Pueblo, el objetivo es que para el año 2025 todas las cortes del país cuenten con una infraestructura tecnológica avanzada que integre la IA como herramienta esencial para la prestación de servicios legales más eficaces, accesibles y transparentes.
Una apuesta firme por la justicia digital
Según las directrices del Tribunal Supremo, publicadas por el diario estatal China Daily, todas las cortes del país deben implementar sistemas de IA competentes en un plazo de tres años. Esta medida no busca reemplazar a los jueces humanos, sino asistirlos en sus labores, automatizando procesos administrativos y ayudando en la detección de irregularidades o patrones en los casos. Las decisiones legales, sin embargo, seguirán siendo responsabilidad exclusiva de jueces humanos.
El documento enfatiza que esta transformación debe garantizar un uso responsable de la tecnología, priorizando la seguridad nacional, la privacidad de los ciudadanos y el respeto por los secretos de Estado. Se trata de un enfoque equilibrado entre innovación y control legal, donde la IA actúa como una herramienta de apoyo, no como sustituto del juicio humano.
¿Qué implica una infraestructura legal basada en IA?
La visión del alto tribunal incluye la creación de “tribunales inteligentes” y un sistema de “justicia digital” de alto nivel. En la práctica, esto significa digitalizar completamente los procedimientos judiciales, desde la presentación de pruebas hasta la resolución de conflictos, todo con el apoyo de tecnologías como procesamiento de lenguaje natural, análisis de big data y aprendizaje automático.
Uno de los pilares será la capacidad de la IA para ofrecer recomendaciones a los jueces en base a precedentes legales, evaluar documentos, clasificar información y automatizar tareas rutinarias. Esto permitirá a los jueces centrarse en cuestiones de mayor complejidad y mejorar la eficiencia del sistema en su conjunto.
Además, se busca extender el acceso a servicios legales a la población general. El uso de plataformas automatizadas permitirá a los ciudadanos obtener orientación legal, consultar el estado de sus casos y resolver disputas menores sin tener que acudir físicamente a una corte.
Un ecosistema en crecimiento
Esta transformación tecnológica no ocurre en el vacío. China ha estado impulsando la integración de la tecnología en su sistema legal durante más de una década. En mayo de 2022, el Tribunal Supremo anunció la creación de una alianza judicial basada en blockchain que unirá a los tribunales con otros sectores para fortalecer la integración entre ley y tecnología.
Los avances ya son tangibles. Según datos oficiales, más de 90,000 instituciones de mediación y 350,000 mediadores se han unido a una plataforma digital creada por el Tribunal Supremo del Pueblo para resolver disputas en línea. Solo en el año pasado, los tribunales chinos procesaron más de 11.43 millones de casos a través de canales digitales.
Este ecosistema legal inteligente no solo acelera los procesos judiciales, sino que también reduce la carga de trabajo de los jueces y facilita el acceso de los ciudadanos a servicios legales de calidad.
Publicar un comentario